‘Umm, cuando tenga tu edad’

Iba caminando por Barrio antiguo, fotografiando como acostumbro y platicaba con mi compañero de día, que es menor que yo. Frase detonadora ( la que me hizo mirar al pasado, lo que siempre me hace venir aquí): “cuándo yo tenga tu edad”.
Fuck. Sólo son 4años, intentaba explicarle. Luego recordé que yo también tuve su edad.

Hace cuatro años, 2010, casi recién egresada. Juraba estar súper enamorada. La última vez que me enamoré (por mucho tiempo). Veía 4años adelante y decía: sí estaremos juntos, pero ya bien.
No fue así.
En ese año, mi primer empleo. Después de haber hecho las prácticas en empresas del rango que llevé. Y decidí alejarme de mi carrera, pero me cobijó otra. Pensé que iba a permanecer mucho tiempo más allí.
Decidí que no.
En esas fechas, fui una tipa algo soberbia, creyendo tener el mundo.
Descubrí lo contrario.
Esos días, pensando que siempre estaría rodeada de los mismos.
El cielo me dijo no será así.

Y me envolví en mi berrinche y mis caprichos no llegaron.
Y me protegí, y me encerré. Y me perdí. Pero me encontré.

Quisiera decir que cada uno de los días de esos años han sido exclusivos en crecimiento y felicidad; pudiera decir que he malgastado el tiempo, dejándolo verter poco a poco. La verdad es que no todos los días han sido productivos, pero cada que me asomo a ver lo que he marcado, descubro un nuevo porqué.
No, no siempre hay un porqué. Hay uno especialmente que no entiendo. Me he hice las preguntas y me las replanteé, pero quizás no di con la pregunta correcta.
Es tener el tiempo lo que me deja pensar mucho en eso. Cuándo no se detiene, ni siquiera me estorban esos pensamientos.

Cuatro años, y aunque no estoy donde pensé que estaría (sí, tuve expectativas muy muy altas, injustificables e irrazonables), me encuentro más encaminada. (So let’s cheer).

“Entonces lloré por ella y por mí, y recé de todo corazón para no encontrarme con ella nunca más en mis días.”

— Gabriel García Marquez, Memoria de mis putas tristes

Read me to sleep.

“Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.
La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.
La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.”

La gente que me gusta.- Mario Benedetti. ‬ ‪‬

La vida entonces…

Las cosas que terminan bien, o cuando terminan de terminar, dejan una sensación de alivio, una especie de ligereza invade tus entrañas y caminas como flotando.

Estaba viendo una película no tan vieja basada en una novela, por supuesto me he dado a la tarea de encontrar el libro y leer la historia completa, por lo cautivadora que me resultó.
Empieza narrando un personaje que muchos conocemos de lejos, y que indudablemente todos algún día conoceremos en persona.

Es curioso como han pasado tan sólo poco más de 2años y se me ha hecho una eternidad. No he concluido el adaptarme a una vida sin mi mejor amigo. Vivo intensamente mis días y soy feliz y aún así hay un espacio en mí que sigue reclamándolo.
Me he puesto a pensar, como es obvio, qué sería de mí si él estuviera, y la verdad es que no tengo idea.
En estos dos años he tomado decisiones desde el dolor y me he equivocado, he tomado buenas decisiones y las he fracasado. He conocido nuevas facetas en mí, nuevos miedos y nuevas fortalezas. He aprendido muchas cosas que no tenía idea que podría aprender.
He preferido estar sola, a estar con alguien que no me conoce y me lastima con sus debilidades. He aprendido a alejarme y no mirar atrás, he aprendido a ser más valiente y a cerrar más de un ciclo.
Pero no he aprendido a superarlo a él. Me he aferrado a su presencia como si aún existiera, aprendí todo eso pensando que de esa forma lo estaba honrando, pensando que así de algún modo, regresaría.
Mi mejor amigo, nadie, nunca, me ha entendido mejor que él, nadie, nunca, me ha aguantado tantos caprichos y niñerías ( y vaya que fui caprichosa con él), nadie, nunca, ha resistido estar a mi lado y no juzgarme y salir corriendo a echarme culpas. Nadie, NUNCA.
Lo extraño, me cuesta entender que la mayoría de las personas a mi alrededor están llenas de miedos, aunque finjan no tenerlos, y eso es lo que más extraño de él, se daba permiso de tener miedo, sonreía y creía que todo estaría mejor, y sí, con él siempre todo estaba mejor.
Me volví como el mundo hasta que desperté de la tristeza, comencé a entender que extrañarlo no me condena a la desilusión, sigo teniendo sueños, sigo teniendo mi vida.
No se que sería de mí si el estuviera ahorita. Se que quiero ser ahorita aunque no lo tengo a él.

Una muy buena película, dejando la historia un poco de lado, reflexiono sobre el papel que le han dado a la muerte: “no tengas miedo, si algo me distingue es que soy justa. […] Tomaré tu alma en mis manos y un color se posará sobre mi hombro y te llevaré conmigo con suma delicadeza.[…] Pese a las amenazas, conserva la calma, no soy violenta ni perversa, soy LO QUE TIENE QUE SER”.- The book thief.

Metáfora de la lluvia, segunda parte.

No volví a salir a bailar bajo la lluvia. Hace días chispeó, y quise salir, pensé que usando rainboots, impermeable y paraguas estaría a salvo y podría hacerlo. Espere una hora meditándolo. Observe muchas veces por la ventana. Intenté persuadirme a misma de hacerlo, en todo caso, si me había enfermado hace un año fue, según averigüé, por no meterme a tiempo a tomar una ducha. Abrí la puerta y estaba corriendo un aire muy frío. Me di cuenta al toser que mi garganta estaba irritada, parecía que esa ligera brizna tenía algo que decirme y mientras yo pensaba: quiere que salga a bailar, pronto empezará a llover. Quise gritar QUIERO, pero me había quedado sin voz.
No la deje continuar pues me llene de tristeza y solo la salude mas bien diciendo adiós.
Cerré la puerta y vi una receta tirada en el suelo, con mis generales. Leí las indicaciones médicas y pude darme cuenta de mi enfermedad. Vi mil cajas de inyecciones y otros medicamentos más. ¿Por qué no había querido darme cuenta de que estaba así de enferma?

A la mañana siguiente un reportero climatólogo dijo que la brizna fue consecuencia del cambio de temperatura, que no hubo lluvia y no habría más lluvias secuelas al mismo huracán.

Aún me duele pensar en lo egoísta que fue la brizna, pero también aún quiero bailar en la lluvia de nuevo y aunque el reportero haya asegurado no más apariciones, quiero decirle a la brizna que sí tiene el mismo nombre y me vuelve a visitar es porque también consigo traerá el sol y ese día soltará una lluvia celestial, será un día soleado, con un hermoso arcoiris.
Sólo de esa forma, no me importará que siga enferma, y volveré a salir a bailar cada pieza una vez más.

Cuando las cosas no son.

Es como cuando estas enferma de la garganta y quieres salir a bailar bajo la lluvia, así que lo haces y regresas a casa empapada.

No te bañas, ni te cambias, no haces nada más, solo permaneces así, empapada, porque eso es lo ultimo que tienes de ese baile bajo la lluvia. Naturalmente, tu enfermedad empeora. Y si vuelve a llover lo volverás a hacer. Sin entender que hacerlo no es el problema, el problema es regresar y quedarse quieta, y no hacer nada más.

Another end is coming.

Cruzar el punto del no regreso. Algo en lo que me he comprometido. Lo que concluyó quedó sellado.

Otro año lleno de retos, más que ninguno otro. Fue mi año.

Me alegra sentir lo que ahora estoy viviendo.

Bitácoras personales. Esta fue de diciembre, y a propósito del fin de año:

GRACIAS.

#minihistoria Él era y sigue siendo, ella permaneció. Lucharon por separado. Y una noche, ella lo notó: Nunca se alejó. Hay personas que marcan su presencia aún en su ausencia. Ellos lo sabían.

Despierto. 4am, no está temblando.

Hace frío y está oscuro. Flashes de mi sueño: caballos, palomas, gatos, dos personas. Desespero. 

No entiendo cómo llegó ahí, no entiendo cómo pudo o podría perjudicarme, no se que realidad he empezado a ver.

Me siento tranquila, pero poco estable. Quiero conocer el principio del final. 

Vuelvo a intentar dormir. 

Amanece.

Comienzos de un Octubre.

Inicios, todos tiene su reto, sacrificio y dolor.
Quiero que seas tú mi motivación.
Él tenía leucemia, y por 17años de su vida luchó por hacerlo, hacer que las cosas sucedieran, se entregó y se entregó con fuerza y decisión. Y lo logró, lo lograba cada día y así todos los días… pero el tiempo lo alcanzó, y lo que ya esperábamos también. Que triste es ver que alguien de su edad muere, que orgullo es saber que existen seres así: que brillan, y brillan por su esfuerzo, por lo que comparten, por lo que nos enseñan y por lo que nos dejan.
Hoy, desde hoy y para siempre quiero que seas mi motivación, ese pensamiento positivo que pasa por mi mente en las mañanas cuando detesto la idea del plan a seguir porque he perdido la fe, hoy, desde hoy y para siempre quiero que seas mi motivación, ese coraje que me impulsa a entregarme con energía y alegría a mi presente.
Gracias por ti. Gracias por seres como tú.
Gracias por abrir mis ojitos a una verdad que me cuesta reconocer, y nunca había tenido el coraje de enfrentar.

Al otro tú, sabes que se que sabes, y se que sabes que me refiero a ti, sueños de barcos y mares. A ti también te doy las gracias, y te despido de mis insomnios y pensamientos:

“No sé como decirte que hoy, me he dado cuenta, que has apurado a fondo mi paciencia […]

Estoy cansado de vivir de esta manera, viviendo tan deprisa la vida no se aprecia.

Yo me quedo aquí.”