Lo que me gusta.

Es curioso como 3se juntan ciertas situaciones parecidas en un espacio de tiempo relativamente breve y entonces, juntas, llaman mi atención. En diferentes lados, por diferentes personas, unas más añejas en mi vida que otras, tuve que responder preguntas que la mayoría de las veces me son triviales.

Aunque a esta lista le faltan muchas cosas, aquí hay algunas de las cosas que disfruto y que me gustan y que espero que aunque sea poco o mucho sigan en mi vida:

Me gusta:

La ciudad a 21 grados. Los besos. Las enchiladas suizas. Los días de lluvia con sol. Las películas de Pedro Infante. Los molletes de Sanborns y sus cafés cuando eran 24hrs.

El agua cuando en un río, pasa por encima de las rocas. El acento y el humor regio. Las carnitas de Morelia. Las flores blancas. Las primeras pláticas de nuevos conocidos. Caminar en la noche. Cantar. Leer cuando el resto del mundo duerme. Las recomendaciones musicales de mi hermano. El olor de vainilla y coco. Las fiestas que no terminan. La transparencia de algunas almas. Encontrarlo a Él. Mi casa. Las personas que defienden a otras. Las palomitas con mucha salsa roja. Las divertidas sesiones fotográficas. Los stickers, libretas, colores, pinceles, papeles, todo para scrapping. Las cartas escritas a mano. La risa de Quequito. Bailar hasta que ya no puedas. Los lunes en la noche. Conocer costumbres de otros. Escribir de vez en cuando. Abrazar. El idioma y acento italiano. Hundir mis dedos de los pies en la arena. Estar sola un momento. Los tés cualquier día.

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Detente, detente, detente ya.

Ufff!!! que la vida se va volando y no le he encontrado las riendas.

A veces creo que sí, pero resulta un listón amarrado por casualidad.

Hay más cosas en mi mente de las que puedo controlar. Sigo siendo una sobrepensadora. Pero canalizo mejor mi acción.

Muchas veces me canso e intento adaptarme y estabilizarme, muchas veces quiero correr a tomar aquello que boté a la basura porque era demasiado ordinario para mí. Y esta vida no ordinaria me hace vivir al día y es casi inevitable no pensar en que no podré lograrlo, y un no podré lograrlo tumba mil Yo Puedo. Me derrumbo una vez a la semana.

Iniciar un proyecto de vida sola es una cosa, difícil sí, pero si la cagas tú pagas las consecuencias. Iniciar el otro tipo de proyecto de vida, ese que incluye a alguien más es determinante: o funciona, o funciona; por el bien de los dos; no puedes rendirte, ni puedes cansarte, ni puedes voltearte a continuar por otros lados. Porque, aunque pensé que daba resultado, la realidad es que no. Si te cansas, lo siente, si te rindes, le duele, si volteas a concentrarte exclusivamente en tu proyecto, tiene un precio que termina pagando más caro quien tienes enfrente; en realidad no se si más caro, pero de que hay un precio, hay un precio.

Estaba desaprendiendo muchas cosas, cuando me encontré con él, y tomé la decisión de caminar a su lado. El problema es que seguí mi camino de desaprender, y entre el desaprendizaje y el bloqueo me confundí y siento que no estoy ni en un lado ni en otro. La vida, me acostumbré a vivirla soltera, es más sencillo, hay menos fantasmas, es menos gratificante, sí, pero tu tienes el control siempre. Me doy de topes cuando recuerdo todo el amor que solía compartir y ahora parece estoy limitada a no darlo. No, no es miedo. Es una especie de frialdad que no me había dado cuenta que existía en mi vida desde hace unos años atrás.

Bien pues aunado a muchas cosas más, quisiera detenerme, este año se me ha ido tan rápido que no quiero que termine, no si no he llegado a dónde quiero llegar.

Alguno de ustedes  si tiene el botón de pausa cerca, sea tan amable de pulsarlo y dar clic. Háganme ese favor, les quedaré en deuda eternamente.

Mientras arreglo ciertas faltas de comunicación, distanciamientos y lleno vacíos que unos años atrás me esmeré en traerme.

Buena y larga vida. Plena, sobre todo.