Despierto. 4am, no está temblando.

Hace frío y está oscuro. Flashes de mi sueño: caballos, palomas, gatos, dos personas. Desespero. 

No entiendo cómo llegó ahí, no entiendo cómo pudo o podría perjudicarme, no se que realidad he empezado a ver.

Me siento tranquila, pero poco estable. Quiero conocer el principio del final. 

Vuelvo a intentar dormir. 

Amanece.

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Comienzos de un Octubre.

Inicios, todos tiene su reto, sacrificio y dolor.
Quiero que seas tú mi motivación.
Él tenía leucemia, y por 17años de su vida luchó por hacerlo, hacer que las cosas sucedieran, se entregó y se entregó con fuerza y decisión. Y lo logró, lo lograba cada día y así todos los días… pero el tiempo lo alcanzó, y lo que ya esperábamos también. Que triste es ver que alguien de su edad muere, que orgullo es saber que existen seres así: que brillan, y brillan por su esfuerzo, por lo que comparten, por lo que nos enseñan y por lo que nos dejan.
Hoy, desde hoy y para siempre quiero que seas mi motivación, ese pensamiento positivo que pasa por mi mente en las mañanas cuando detesto la idea del plan a seguir porque he perdido la fe, hoy, desde hoy y para siempre quiero que seas mi motivación, ese coraje que me impulsa a entregarme con energía y alegría a mi presente.
Gracias por ti. Gracias por seres como tú.
Gracias por abrir mis ojitos a una verdad que me cuesta reconocer, y nunca había tenido el coraje de enfrentar.

Al otro tú, sabes que se que sabes, y se que sabes que me refiero a ti, sueños de barcos y mares. A ti también te doy las gracias, y te despido de mis insomnios y pensamientos:

“No sé como decirte que hoy, me he dado cuenta, que has apurado a fondo mi paciencia […]

Estoy cansado de vivir de esta manera, viviendo tan deprisa la vida no se aprecia.

Yo me quedo aquí.”