Las cosas que se dicen sin decir. 

Sucede que siempre escribo para entenderme. Esa es mi gracia, mi regalo de mí para mí. Y me gusta saber que me sale a la perfección, aunque me tarde unos años en entender. 
Todo va cada vez mejor, estoy aprendiendo a ser agradecida siempre en cada día, agradecida y no hipócrita. Eso me ha dado más paz y salud.

Aunque hay veces en que fallo; recientemente, por ejemplo. Hay una persona a la que no entiendo, y por no sentirme hipócrita pinté mi distancia, pero ahí estaba de nuevo lista para acercarse, y embarrarse en mi vida. 

Y aunque no la entiendo y más de una vez colmo mi paciencia, deseo a ella lleguen bendiciones, que la alejen de todo cuanto me rodea. Personas como ella han entrado en mi vida un sin número de veces, y aún no he aprendido a entenderlas, quizás porque para eso son este tipo de personas: para que las ignore, para que siga brillando apesar de sus envidias, sus egoísmos, sus chismes, sus mentiras o sus celos. Personas que jamás tendrán el valor de decirme de frente las cosas, porque nacieron cobardes, porque crecieron cobardes, y cobardes les gusta estar. 
Lo bueno de la vida es que cada uno tiene la suya, y cada uno hace con ella lo que le apetece. 

Me apetece, por ejemplo, jugar mi juego limpio, ignorar sus estupideces y tonterías, y vivir mi vida como si no existiera esa persona. 

Me apetece eso, eso y un helado natural con cookies y durazno. Cuáaaaanto, cuáaaaanto me apetece. 

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Aquí estamos… 

Después de más de un año sin escribir, aquí sigo. Viva… Por si preguntaban. 

He mejorado espiritualmente, fue un año extenuante. Pasos pequeños pero sigo creciendo, igual en el negocio. Emocionalmente no puedo presumir lo mismo, no lo entiendo, ¿estaré mal yo? 

La verdad creo que todo lo intenso hacer bien y cuando me equivoco cambio mi dirección. 

He notado cómo tiene rachitas en que se aleja de mí, se excusa en el estrés y en que no tendrá tiempo suficiente pero se pierde entre sus responsabilidades y con sus amistades. Y no lo entiendo. Siento que me deja fuera, siento que no quiere seguir, y cuando se lo digo, cuando le pongo esa opción en la mesa me pide perdón por haberme descuidado y me pide que sigamos. No sé si nuestras demencias sean tan parecidas o sean tan opuestas que nos hagan pasar por esto muchas veces. No sé porque me gana amarlo, no es malo… Pero cada vez que pasamos por esto me doy cuenta que no es lo que quiero para mí. Pasar por esto cada dos meses al menos, me está agotando, y sigo intentando averiguar si soy yo el problema, si es él o si somos los dos… Y más que averiguar eso, lo que quiero es encontrar la solución… Me siento tan como si por fin encontré a donde pertenezco cuando estamos bien, y cuando estamos distantes siento que solo era una ilusión. No he identificado que detona estos momentos. Ni en mí, ni en él. Aquí o allá suceden. Y esas cosas me hacen sentir que no soy suficiente para él, no lo fui nunca, desde el principio, para que se quedara a ser feliz a mi lado, no, no le basté, y no le basto estos días, para ayudarlo a olvidar su estrés, no, para eso tiene sus amigos, quienes tienen un lugar más privilegiado que yo en su vida muchas veces. 

Me siento abandonada casi todo el tiempo, y siento cada dos dias que quiero parar esto. 

¿Seré yo? ¿Hay algo malo en mi? Siento que no encajo y que no pertenezco a ningún lado, a ningún sitio, con ninguna persona, en ningún lugar. 

Me aman y siento que me aman el resto de las personas, pero también hacen su vida lejos, siempre ha sido así. Y eso creo que nunca me había afectado tanto como hasta ahora. No se lo que me ocurre. De repente todo gira a su alrededor, no sé si soy cobarde porque no sé cómo construir el amor que quiero vivir, pero luego recuerdo que hay días que sí puedo, solo que él no está disponible establemente siempre. 

Ya casi son dos años, y hemos mejorado en ciertas cosas de nuestra comunicación, cuando estamos bien… Qué bien estamos. Pero cuando estamos distantes… Siento que es lo mismo, que estoy encerrada en el mismo sitio. 

Hace meses hablamos de matrimonio y casi hago la locura de seguirlo, lo pensamos y por nuestros proyectos y sueños convencidos creímos que no era lo mejor, después de eso me contó que una amiga conocida mía iría a estar con él y no me lo había contado porque le estaba guardando el secreto a ella, dándome de nuevo la razón de que sus amistades tienen un lugar más especial. 

Aparte de quedarse en ceros, ese viaje me hizo perder la fe un poco en nuestro amor, él hace y hace cosas sin contemplarme y mis palabras no son suficientes para explicarle cómo me duele que sea así, lo que pienso es que aún tiene el estigma del engaño que le hicieron, una vez lo dio todo sin medida y siguió a la mujer incorrecta y se quedó allí a que le pisoteara y se privó de muchas cosas… Porque estaba enamorado, y ahora se lo reprocha, y se arrepiente de no haber hecho más amigas, de no haber conocido más, etc. 

Yo pienso que no debe arrepentirse, se enamoró, uno hace esas cosas por amor, y deja de querer buscar en otros lados porque está seguro que encontró lo que buscaba, deja de necesitar conocer más gente, hacer más amistades, el mundo externo pierde brillo… Y vas tras lo eterno… 

Eso es lo que veo que él no hace conmigo…. Y of course it really hurts. 

Me amo y lo amo pero parece que no cree al cien en mi amor, y yo con mis problemas de confiar en que ahí estará y no me abandonará (problemas que se agrandan cuando siento que me abandona), no sé cómo ayudarnos. Me achico, me angustio y me duele pensar que vamos a seguir pasando por esto mucho más tiempo. No soy tan valiente para luchar tanto, ni tan cobarde como para no poner un alto al dolor que me provoca. No sabe encontrar el camino de regreso a casa, o es el peor de todos y me está manipulando, pero he visto su buen corazón y no tomo en cuenta ese punto.

Quiero ser feliz y no quiero dejarlo de lado. Pero parece que hay veces que él me empuja, a medias, parece que se esfuerza en hacer su vida lejos de mí pero teniéndome, y yo protagonista siempre, el papel de espectadora no me late. 

¿Cómo ayudar a alguien si no sé si tiene un problema, y peor aún, si lo tiene, ni siquiera él lo sabe, porque además lo niega? 

¿Cómo me ayudo a mí misma a estar feliz con lo que tengo y no darle importancia a lo que no tengo, sin dejar de amarlo? 

“Si hay una cosa que he aprendido con los años es que solo se necesita una persona, un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambiar tu perspectiva. Colorear tu pensamiento. Para obligar a reevaluar todo lo que crees saber. Hacer que te hagas las preguntas más difíciles: 

¿Sabes lo que eres, entiendes lo que te ha sucedido, quieres vivir de ésta manera? 

You know I’d grow up, but I Don’t think I could stand the elevation

“Oh sí, el pasado puede doler”…

Y ahora me pongo a analizar en que forma puedo aprender de él; he descubierto un nuevo miedo, uno que me ha acompañado toda mi vida: nunca he creído ser suficiente como para ser el amor exclusivo de alguien.

De un tiempo para acá me ha dado tanto miedo de ser engañada, a que me diga: Te amo solo a ti, y uno de estos días descubra que no. No sé porqué, siempre he creído que soy muy buena en la psicología comunicativa y en la intuición también. Pues ahora no se distinguir si esto de sentir que me engaña tiene que ver con un análisis de comportamiento o con celos e inseguridades mías (sustentadas o no).

Lo que sentí por él empezó hace muchos años, pero lo dejé dentro de mí y luego seguí con mi vida. 5 años después nos volvimos a encontrar y mi etapa no fue la mejor y al parecer tampoco la de él lo arruinamos y seguí mi vida. 6 años después empezamos una relación. No tenía planeado de hacerlo en realidad. Iba huyendo de alguien, intentando que no me importara tanto, y entonces me sorprendió el amor.

La primera parte de la relación fue un: no estoy segura, a veces lo amo. No siento mariposas, no se que pasa.

Y luego empecé a matar esa seguridad soportando el homicidio con frases que él me decía:

-confías en mí? , -sí, ciegamente.

-no debes confiar en mí ciegamente.

-me crees?, -no, desde que me dijiste que no podía confíar en ti ciegamente, no lo hago.

-haces bien.

-se que puedo hacer cosas muy malas.

Y luego llegó este año, me llevó con su excuñado a quién lo aprecia como si fuera su hermano. Es muy importante en su vida y se mantiene al pendiente de su familia, más que de la mía. No me dijo quién era, no me dijo dónde estábamos. No me dijo absolutamente nada. Fue como si fuera importante su visto bueno de mí.

Y siguió un rosario de una amiga suya, no me dijo nombres, no me dijo quiénes más iban, no me dijo nada más que las horas, eligió estar allí que con mi familia festejando a mi mamá.

No soy buena controlando mis celos, y me cuesta mucho trabajo vivir el proceso de desapego y de confianza. Me siento muy lastimada y traicionada. Quiero pasar de esto pronto.

Quiero a alguien ( siempre he querido a alguien) que haga las cosas sin que tenga que pedirlas, que me considere siempre, que piense cómo me sentiría si él hace tal o cual cosa, que me de un lugar privilegiado en su vida, no un asiento en la parte de atrás.

Alguien a quién no le tenga que decir: lo siento, no soy demasiado fuerte para conocer a tu excuñado  y entender que todo está bien, lo siento, no se de que amiga se trata y me interesa tanto saberlo porque justo en estos momentos mi corazón está temblando de miedo de que me engañes. Lo siento no se si esto es una parte de mi proceso de sanación o es que algo de verdad está mal entre nosotros. Lo siento, sólo quiero a alguien que me ame a mí y confíe en mí, porque yo jamás, jamás he sido infiel y jamás lo seré, para mí eso es lo peor en un ser humano, el peor de los monstruos, el peor de los sentimientos, la peor de las etapas, no soy ni seré capáz de engañarte aunque tenga mil oportunidades, aunque esté llena de coraje para hacerlo, jamás lo haré. Pero también debes saber que si llego a estar llena de coraje será debido a que me fallaste, y entonces jamás tendrás de nuevo el beneficio de la duda, y haré todo lo que está en mis manos para que jamás me vuelvas a fallar: me iré de tu vida sin regreso, me iré de tu vida para siempre, y sabiendo lo que soy y lo que valgo, se que tú la pasarás peor que yo.

Otra vez la misma historia.

Fin. Inolvidable. Mágico (como tú). Y ahora: Regreso al principio. Otra vez, la misma historia. Otra vez. Un guión, tantas veces vivido. Cada vez. En cada aventura. Lo mismo. Bendición y condena. Deseando que la tormenta llegue y llegue fuerte. Como nunca. Y mientras, me visita una historia que se repite:

“Después del ruido… la soledad”.

Me voy, sí, me iré. Quiero hacer mi suerte a bien, y ésta es mi única solución: Que sea un largo y placentero viaje, uno sin retorno.

Lo que me gusta.

Es curioso como 3se juntan ciertas situaciones parecidas en un espacio de tiempo relativamente breve y entonces, juntas, llaman mi atención. En diferentes lados, por diferentes personas, unas más añejas en mi vida que otras, tuve que responder preguntas que la mayoría de las veces me son triviales.

Aunque a esta lista le faltan muchas cosas, aquí hay algunas de las cosas que disfruto y que me gustan y que espero que aunque sea poco o mucho sigan en mi vida:

Me gusta:

La ciudad a 21 grados. Los besos. Las enchiladas suizas. Los días de lluvia con sol. Las películas de Pedro Infante. Los molletes de Sanborns y sus cafés cuando eran 24hrs.

El agua cuando en un río, pasa por encima de las rocas. El acento y el humor regio. Las carnitas de Morelia. Las flores blancas. Las primeras pláticas de nuevos conocidos. Caminar en la noche. Cantar. Leer cuando el resto del mundo duerme. Las recomendaciones musicales de mi hermano. El olor de vainilla y coco. Las fiestas que no terminan. La transparencia de algunas almas. Encontrarlo a Él. Mi casa. Las personas que defienden a otras. Las palomitas con mucha salsa roja. Las divertidas sesiones fotográficas. Los stickers, libretas, colores, pinceles, papeles, todo para scrapping. Las cartas escritas a mano. La risa de Quequito. Bailar hasta que ya no puedas. Los lunes en la noche. Conocer costumbres de otros. Escribir de vez en cuando. Abrazar. El idioma y acento italiano. Hundir mis dedos de los pies en la arena. Estar sola un momento. Los tés cualquier día.

Detente, detente, detente ya.

Ufff!!! que la vida se va volando y no le he encontrado las riendas.

A veces creo que sí, pero resulta un listón amarrado por casualidad.

Hay más cosas en mi mente de las que puedo controlar. Sigo siendo una sobrepensadora. Pero canalizo mejor mi acción.

Muchas veces me canso e intento adaptarme y estabilizarme, muchas veces quiero correr a tomar aquello que boté a la basura porque era demasiado ordinario para mí. Y esta vida no ordinaria me hace vivir al día y es casi inevitable no pensar en que no podré lograrlo, y un no podré lograrlo tumba mil Yo Puedo. Me derrumbo una vez a la semana.

Iniciar un proyecto de vida sola es una cosa, difícil sí, pero si la cagas tú pagas las consecuencias. Iniciar el otro tipo de proyecto de vida, ese que incluye a alguien más es determinante: o funciona, o funciona; por el bien de los dos; no puedes rendirte, ni puedes cansarte, ni puedes voltearte a continuar por otros lados. Porque, aunque pensé que daba resultado, la realidad es que no. Si te cansas, lo siente, si te rindes, le duele, si volteas a concentrarte exclusivamente en tu proyecto, tiene un precio que termina pagando más caro quien tienes enfrente; en realidad no se si más caro, pero de que hay un precio, hay un precio.

Estaba desaprendiendo muchas cosas, cuando me encontré con él, y tomé la decisión de caminar a su lado. El problema es que seguí mi camino de desaprender, y entre el desaprendizaje y el bloqueo me confundí y siento que no estoy ni en un lado ni en otro. La vida, me acostumbré a vivirla soltera, es más sencillo, hay menos fantasmas, es menos gratificante, sí, pero tu tienes el control siempre. Me doy de topes cuando recuerdo todo el amor que solía compartir y ahora parece estoy limitada a no darlo. No, no es miedo. Es una especie de frialdad que no me había dado cuenta que existía en mi vida desde hace unos años atrás.

Bien pues aunado a muchas cosas más, quisiera detenerme, este año se me ha ido tan rápido que no quiero que termine, no si no he llegado a dónde quiero llegar.

Alguno de ustedes  si tiene el botón de pausa cerca, sea tan amable de pulsarlo y dar clic. Háganme ese favor, les quedaré en deuda eternamente.

Mientras arreglo ciertas faltas de comunicación, distanciamientos y lleno vacíos que unos años atrás me esmeré en traerme.

Buena y larga vida. Plena, sobre todo.

Las mañanas y la cama.

No se si en mi otra vida fui un oso, yo creo que sí. Creo que sigue en mis genes o algo así porque eso de separarme de la cama me cuesta mucho mucho trabajo. Definitivamente no me creo persona matutina, claro que lo hago, pero hay muchas personas que lo logran mejor que yo.

Así que, fiel a mis costumbres, me puse a buscar una solución en internet. Y una llamó mi atención: PASTILLAS DE MENTA, así de simple!! entre más fuertes mejor!

Si eres de mi club y las mañanas te pesan, un consejo:

Ve a cualquier supermercado o tiendita de la esquina y compra unas mentas fuertes, de esas que usas cuando quieres dar una excelente impresión, no se en un súper date o en una entrevista de trabajo, algo así. Esto en lugar de tomarte toda la botella de Listerine jaja claro, por supuesto que higiene es higiene, aquí solo hablo de qué hacer para despertar mejor. 😀 Parece que el azúcar y la menta provocan en tu cerebro una reacción que en términos generales: lo despierta.

Me va funcionando, veamos que tal mañana. Dime que te funciona a ti también y quien sabe: IDEA MILLONARIA.

 

“Desperate Vicious Circle”. Extractos de una carta y la mía.

Querida Jennifer: Siento como si los tres últimos años hayan sido un flujo largo y continuo de desconexión de muchas personas que pensé que conocía pero creo que no, porque se me ha vuelto claro que ya no pueden estar más en mi vida.

A veces me entristece y me pregunto ¿qué les sucede después que nos desconectamos? ¿Cómo siguen su vida? ¿Las encontramos de nuevo en el cielo? ¿Hay una posibilidad de que nos re-conectemos en algún momento en el tiempo?

Y que hay de quién me desconecté y ya no está en la tierra, ¿lo volveré a ver? o ¿es que quizá existe esa posibilidad de estar permanentemente conectados?

Se que no es culpa mía y necesito dejarlas ir pero es difícil hacerlo sin algún remordimiento respecto a lo que pudiese haber sido.

Temo estar perdiendo mi tiempo, tirándolo a la basura, ya sabes, echando todo a perder por sobrepensar, como era mi costumbre.

Quiero aprender a vivir feliz con todos los que ahora viven mi tiempo y mi momento; pero la vida no es así de simple porque mis pensamientos nunca han sido tan simples.

Quisiera muchas veces ser más sencilla al pensar para ser más agradecida y vivir en plenitud; aunque la verdad me gustan ciertos momentos en donde mi pensamiento me toma a lugares que jamás pensé llegar.

Jenny, no se cuánto tiempo, no se cuántas veces más lo tenga que intentar, no se si deba fracasar de nuevo para poder hacer que valga la pena. No se si pueda soportar otra desconexión y sobre todo otra ilusión perdida.
Vivo profesando el amor y la verdad no lo he conocido a plenitud. Realmente me incomoda, me apena y me entristece no tener el coraje de vivir en congruencia con ello.

 

No quiero respuestas Jenny, no sabría que hacer con ellas. Pero gracias por leerme. Me hace tanto bien compartir unas líneas más contigo.
Deseo que pases una buena noche.

Poniéndonos cursis de nuevo.

Nos encontramos mi cerebro y yo tomándonos un descanso de lo que hicimos que ocurriera.

Estamos muy conscientes de que lo que se tiene adentro es lo que se atrae para si, así que nos estamos asegurando de qué es exactamente lo que hay adentro, o sea invitamos al corazón a nuestra charla. Es bien difícil entender lo que el cabrón del corazón intenta decir; cuando quiere habla en nuestro idioma, la mayor parte del tiempo disfruta vernos confundidos porque no entendemos ni una mierda de lo que está diciendo.

Pero eso sí uno le pide que se acople a la situación y se pone tenso y se bloquea y se cierra y nos da la espalda. Le insistimos que es mejor tomar una decisión y no entiende. No hemos de hablar en su idioma tampoco.

Dos ideas, una deja un camino supuestamente libre, pero cada día que pasa me convenzo de que no es ni lo que quiero, ni lo que busco, ni lo que deseo, pero sucede y pudiera convertirse en lo que anhelo. La otra idea cada día que pasa me hace pensar que es todo lo que quiero, lo que busco y deseo, pero no podría suceder.

Y entre tanta charla me doy cuenta que he sido yo quien obstaculizó el camino, de haber sido paciente, confiada y ciega al miedo las cosas hubieran sido muy diferentes a lo que ahora son.

Y no se en realidad si todo ocurra por alguna razón después, pero se que ocurre por alguna razón anterior: me apresuré; acto seguido: estoy perdidamente confundida.

No le creo a uno. Y el otro al menos esta más cerca de mi interior, aunque más lejos en físico.

Cerremos la noche con el mariachi. Disfrutemos la velada  y la serenata.

El corazón se retira, mi mente detiene el análisis y yo terminando mi última copa de la noche me iré a dormir.

5 meses

Inevitablemente sucederá.
Las cartas en la mesa, el juego a la mitad, nada está definido; pero inevitablemente sucederá.

Sucederás, porque ya sucedes.